La trifona
Mis harapos
roídos por
el tiempo.
Un tapado
puesto sobre otro
Como capas
de cebolla,
cubren lo
que no se ve: mi alma en carne viva,
Mis huesos
apolillados.
¿Qué queda
de mí?
¿Que
quedará?
¿Alguien
comprende mi dolor?
Si soy un
ciervo herido en la ciudad.
Mientras el
viento abría túneles
entre las
bolsas de plástico
la muerte se
coló sin pedir permiso.
Desde
entonces los perros de la calle me siguen.
Hablamos la
misma lengua.
Sabemos del
rechazo, del andar solos.
Se destiñeron
mis ojos, esperando ser mirada.
Ser visible.
Ayúdenme a
contemplar mi agonía
Para que
esta sea más liviana
Los espejos
están rotos.
Ya no me
importa porque no se quien soy.
Si soy, es
ser imposible.
Los animales
aúllan como yo,
Ríen como
yo.
Canto
canciones de cuna
Y acaricio
con manos
Que no son
mis manos
A mi niña
Que no es mi
niña.
Desde aquel
día los papelitos cantan en mis carteras
Soles negros
brillan
El único
color posible.
Poema
inspirado en Matar a Platón. Chantal M.
Tirado en la
vereda
sobre unas
bolsas de consorcio
y una
almohada
improvisada
sumatoria de
cartones rescatados.
¿qué soñará?
¿Estará
pariendo a sus padres
Para ser
otro.?
A lo lejos
se escuchan
Cascabeles
de
Vendedores
ambulantes
En la pared
leo un graffitti
“el amor no
existe”.
Mientras el
cualesquiera,
en su
quietud
rumea
palabras inteligibles.
Pasan a su
lado como si
no
existiera.
Su presencia
es denunciada
por un hedor
a orina penetrante.
Un perro
pasa corriendo,
y salpica la
sangre de las vísceras
aguardando
el momento de
devorarlas.
Una paloma
defeca en el rostro
sucio del
linyera.
Abre los
ojos,
Dos ventanas
se asoman
A un mundo
Que ya no
existe.
Miro el
semáforo. Está en rojo. Cruzo la calle. Voy hasta el cajero. Debo
pagar las
cuentas de fin de mes.
Poemas Breves
Uno
Asfixia.
Las palabras
quedaron presas
En mi
garganta.
Mis manos
Buscaron
asilo en otras manos
Abrir
bullicio
Para tejer
nuevos silencios.
Dos
Y la
angustia se había enquistado,
Desde el
alma hasta mis huesos.
Tuve que
exorcizarla.
Aún estoy en
carne viva.
Los ojos de Bungs
DOS ESFERAS
DOS GALAXIAS
ELIPTICAS
LOS OJOS DE
BUNGS
ME OBSERVAN
ME
INTERPELAN.
UN
MELANCOLICO COSMOS
SE DESPRENDE
DE ELLOS
QUEDA
FLOTANDO
UNA DOLOROSA
ESTELA.
EL HOSPITAL
ES COMO
UNA FOTOGRAFIA
EN BLANCO Y NEGRO.
ACARICIAR EL
EXILIO
CON AROMAS
PENETRANTES
Y SOLEDADES
FEBRILES.
NADIE LO
VISITA
NADIE LO
ALIMENTA.
RESISTE
ALLÍ,
SU CUERPO EN
POSICIÓN FETAL.
ME CONFIESA:
YO TAMBIÉN
NECESITO AMOR!
AL VER COMO
SOSTENGO
LA MANO DE
MI PADRE
ENTRE LAS
MIAS.
Este está
inspirado en un poema de Bayley, muy conocido “Es infinita esta riqueza
abandonada”.
Es
inconmensurable esta soledad
tan visitada
este rostro
no es tu rostro
ni la
caridad de tu regocijo.
Al borde del
mar se opone otro mar
detrás del
mar hay otro cielo
otra vida
en otra vida
siempre hay deseo
después de
ese deseo emerge uno nuevo
tu cuerpo
recorrerá nuevas geografías
nuevas
geografías reescribirán nuevas historias
tu goce será
mi goce
luego el
goce de otra
y nos
volveremos extraños
extranjeros
extranjeros
cualesquiera
desconocidos.





