"A Daniel le tocó un tránsito excepcional, que, como argentino y latinoamericano, debió afrontar desde el revés de la trama. Partiendo del underground urbano en una ciudad que despertaba de las brumas de la represión, hasta la Europa ostentosa y triunfante de mediados de los 90, el itinerario recorre diferentes desmontajes del diseño gráfico.
Las piezas que acompañaban las primeras alzadas culturales de una ciudad liberada, asumen el aquí y el ahora de su enunciado. Revisan la gráfica clandestina del panfleto setentista, pero le agrega la conciencia de un paisaje post industrial. Porque si en la década del setenta la industria, el consumo y la distribución material y simbólica estaban en disputa, en los 80 la industria había dejado de ser la organizadora social sobre la cual se batían los conflictos. Entonces el ambiente era post: post dictadura, post lucha armada, post política, post vanguardia. Ya podían entenderse los eslabones del pasado como pertenecientes a una cadena rota. Era posible “usar” todo lo que se encontrara en el museo del diseño y hacerlo funcionar en una etapa sin promesas ni futuros.
Los materiales baratos, las tipografías desgastadas, los pliegues y dobleces del volante, la necesaria austeridad de los colores, se ajustaban al sonido cavernoso del galpón, del boliche improvisado en una fábrica abandonada, o en un sótano de ladrillo y humedad.
Ahí se podían anudar las diagonales de Rodchenko, las letras duras de la Bauhaus y la cuadrícula que pide ser quebrada, horadada o empastada. El escenario cultural de una Buenos Aires desperezada, encuentra el límite del vaciamiento económico, del ajuste fiscal eterno y la avaricia del reparto financiero: Plan Austral, Plan Primavera, hiperinflación. Emigrar..."
Daniel Galigani. Diseño historia y postmodernidad. Fragmento. Martin Bolaños.
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"Me sumé a la cátedra que lideraba Alfredo Saavedra y en 1986 comenzamos el ciclo lectivo siendo cinco docentes y 25 alumnos, un lujo que nunca mas pudimos repetir, considerando el aumento exponencial de la matrícula en muy pocos años pasando de un centenar de alumnos en 1985 a 3000 cinco años despues.
La experiencia de 1986 tuvo particularidades de todo tipo, los 25 alumnos eran más grandes de lo habitual, con formaciones previas en distintas disciplinas y la energía y sinergia que conformaba la cursada lo transformó en un grupo unico, que hoy casi 40 años despúes los encuentra insertos en el tejido profesional nacional e internacional.
Cientos de anécdotas, charlas, proyectos, motores imparables de una generación, en un momento histórico y en el lugar correcto que fue construyendo una nueva forma de ver y pensar el diseño.
Dentro de ese grupo de alumnos primigenios se encontraban: Carlos Macchi, Nora Zimmerman, Alejandro Ros, Mónica Van Asperen, Daniel Galligani, Gabriela Malerba; un verdadero dream team, que cuestionaba todo, experimentaba todo y ponía en jaque a la autoridad, como debe ser un estudiante universitario.
Daniel era de los más grandes de edad y de experiencia, ya trabajaba en diseño y en muchos casos operaba como un líder al cual escuchaban y seguían. Lo genial de Daniel era su disposición a aprender, a intercambiar conceptos, a ir más allá del modelo imperante en la época.
Gran parte de sus trabajos académicos y profesionales eran rupturistas y no tenían antecedentes dentro del diseño nacional. Un viento fresco comenzó a soplar de ese grupo y creo que nosotros aprendimos tanto como ellos de esa experiencia donde improvisábamos clase a clase..."
1980. Fragmento. Mónica Van Asperen